¡Combatir al imperialismo! Preparar la organización de la clase trabajadora

El creciente conflicto entre Estados Unidos y China es la causa que determina los ritmos del siglo XXI; este hecho configura la guerra comercial internacional y el empuje de los yankees a la guerra total. El tablero europeo con la guerra en Ucrania cumplirá cuatro años en febrero de 2026, con el objetivo de asediar a Rusia. Estados Unidos, y su base militar sionista en Medio Oriente, atacaron al menos 7 países en 2025, entre ellos: Líbano, Siria, Irán, Yemen, Qatar y pronfundizaron el genocidio en Palestina. 

En América Latina la invasión yankee contra Venezuela representa un siguiente paso en el intervencionismo estadounidense. El objetivo estratégico en las agresiones contra Venezuela es controlar la mayor reserva petrolera del mundo. Los recientes bombardeos y secuestro de Nicolás Maduro, sanciones criminales, operaciones encubiertas, amenazas militares y campañas mediáticas es parte de la estrategia de dominación por el control de la región. Frente a esta agresión, no hay lugar para ambigüedades ni neutralidades: defender a Venezuela frente al imperialismo es una tarea de toda la clase trabajadora del continente.

América Latina y las lecciones para la lucha de clases 

Donald Trump es el rostro del imperialismo en crisis, empujado por la propia necesidad de la burguesía estadounidense para preservar la hegemonía del capital. Particularmente en América Latina los Estados Unidos necesitan regímenes pro imperialistas, para asegurar mano de obra barata y recursos naturales. El llamado progresismo latinoamericano expresa su incapacidad de asumir tareas históricas en este nuevo periodo de pre guerra interimperialista. La invasión a Venezuela y la derrota electoral del MAS en Bolivia son dos golpes a los principales bastiones de esta corriente política.

Este progresismo latinoamericano se constituyó históricamente por su política anti neoliberal, sin embargo, el imperialismo apuesta por una política bélica que rebasa los límites nacionalistas y que respeta la lógica capitalista. El antiimperialismo como un planteamiento de construcción de soberanía real implica reindustrialización, la nacionalización de los recursos naturales y la estatización de la banca; esto necesariamente implica una confrontación contra el capitalismo, cuestión que el nacionalismo izquierdista jamás asumirá. Los márgenes de su acción se delimitan por la propia institucionalidad burguesa, el ejercicio electoral, parlamentario y sus reformas tímidas; son sus límites como corriente política.   

La lucha de clases en América Latina nuevamente imprime su propio ritmo. En Ecuador pese a la derrota de la Revolución Ciudadana, las propias comunidades de este país desarrollaron un paro nacional cargando con varios muertos, desafiando al militarismo de Noboa. En Perú las masas en las calles lograron tirar a la golpista de Dina Boluarte, sin embargo, la correlación de fuerzas no fue necesaria para empujar una alternativa revolucionaria tras la destitución de su ex presidenta. Los pueblos de América Latina buscan alternativas para confrontar a sus burguesías nacionales y los ajustes del capitalismo en crisis, pero solo una vanguardia organizada, con una política con absoluta independencia de clase y claridad programática y estratégica podrá sostener victorias importantes. 

La lucha de clases en México

El régimen de la Cuarta Transformación cumplirá ocho años de gobierno este 2026, con resultados contradictorios.Su planteamiento antineoliberal es absurdo ante la política con los Estados Unidos, manteniendo una dependencia económica. La posición de Sheinbaum es rectificar el TMEC, subordinando a México al imperialismo. El plan nacional de desarrollo busca la industrialización del país mediante el nearshoring o relocalización de la producción estadounidense que se retira de China por su guerra económica.  

El imperialismo busca el control de recursos energéticos, entre ellos el agua. Denunciamos las reformas y políticas que abren la puerta a la privatización, las cuales dan continuidad al despojo de comunidades y al control del recurso por parte de empresas trasnacionales. La regulación del acceso al agua debe traducirse en quitar la concesión a las empresas extractivistas y favorecer una industria nacional que garantice el acceso al agua como un derecho humano.
En el terreno laboral la reforma de las 40 horas expresa los límites de las políticas de conciliación con la burguesía. La reducción de la jornada laboral enviada por la bancada de MORENA, lejos de beneficiar al conjunto de la clase trabajadora, responde a los intereses de ajuste de la burguesía. La reducción gradual de la jornada hasta el 2030 deja intactos los 6 días de trabajo y 1 de descanso. Desde el GAR sostenemos que la reforma presentada al congreso de 40 horas debe ser rechazada y se debe plantear la reducción de la jornada de forma inmediata, sin reducción salarial y con reducción a 5 días de trabajo y 2 de descanso de manera obligatoria. 

También es indispensable avanzar en la estatización de las jubilaciones como un derecho humano tanto del IMSS como del ISSSTE. Luchemos por un movimiento de los trabajadores con independencia a las burocracias sindicales y al gobierno conciliador y hagamos movilización en las calles  mediante el emplazamiento a huelga de la clase trabajadora por sus derechos.

Levantar una organización de la clase trabajadora en México 

Este 2026 se nos impone la urgente necesidad de combatir al imperialismo, no únicamente representado por los Estados Unidos, también contra los enemigos que están en casa, estos son, las burguesías nacionales pro imperialistas: ¡Fuera el imperialismo de América Latina! Rechazamos toda injerencia política, económica y militar de Estados Unidos y sus aliados. No confiamos en las salidas diplomáticas entre cancillerías ni en los acuerdos entre burguesías nacionales y gobiernos progresistas. La única fuerza capaz de derrotar al imperialismo es la organización independiente de la clase trabajadora, el campesinado, las mujeres, la juventud y las masas explotadas y oprimidas.

Desde el Grupo de Acción Revolucionaria hacemos un llamado a la clase trabajadora para formar núcleos de organización, que nos permitan avanzar en la conquista de las demandas en nuestros centros de trabajo, instituciones educativas o en procesos de movimientos sociales; construir un programa político que reivindique las necesidades más urgentes de la clase trabajadora y una organización de lucha para obtener conquistas. Las reivindicaciones más urgentes de la clase trabajadora podrán obtener una victoria mediante la táctica del Frente Único de Clase. Movilizarnos, ganar las calles, desarrollar agitación y propaganda nos asegura dotar de confianza a nuestra clase, dar perspectivas y definir tareas urgentes. 

¡Luchar, Vencer!

¡Obreros al poder!