Palestina y Sudán: el imperialismo avanza en Medio Oriente y África

Los últimos años hemos sido testigos del poder imperialista en África y Asia Oriental, en su lucha por controlar la región. En las últimas décadas se han desarrollado poderes regionales que a su vez son apoyados por los grandes capitales internacionales. En estos países, uno de los negocios más lucrativos es la guerra, que permite movilizar capitales armamentísticos al mismo tiempo que asegura fuentes importantes de materias primas y posiciones estratégicas para la economía mundial. En esa búsqueda constante de mercados y recursos, son las poblaciones locales quienes sufren la destrucción y explotación inherentes del capitalismo. En las campañas económicas y políticas de los países burgueses, también están involucradas dinámicas coloniales de desposesión y racismo.

Palestina y el exterminio de un pueblo

Tras dos años de genocidio en la Franja de Gaza, el gobierno israelí y Hamás anunciaron un alto al fuego frente a la creciente violencia militar en la región. Estas negociaciones no son inauditas: a principios del 2025 también se habían firmado acuerdos para detener la matanza. Como en aquella ocasión, las condiciones para cese de la ofensiva ponen a Hamás en una posición bastante frágil frente al sionismo y garantizan la presencia del ejército israelí en un territorio extenso de la Franja. Y como en muchos otros “acuerdos de paz” que involucran a Israel, este cese al fuego ha demostrado ser una farsa para apaciguar la presión internacional que acechaba al sionismo. El estado sionista continua su bombardeao sobre civiles gazatíes y reanuda los ataques militares al tiempo que culpa a Hamás de romper los tratos. El sionismo vuelve a mostrar su verdadero rostro hipócrita y mentiroso mientras amplía su destrucción del pueblo palestino en condiciones de una mayor impunidad pues muchos medio de comunicación tradicionales dejan de dar noticia de los crímenes atroces. Esta ignorancia selectiva tiene como pretexto el proceso de los acuerdos de paz que es una carta fundamental para el aparato propagandístico de Israel. 

Lo que sí han permitido los acuerdos de cese al fuego es que Israel mueva de puesto a múltiples de sus fuerzas armadas. Esta vez, la máquina militar tiene dos objetivos principales: amenazar a Líbano con una invasión y apoyar a los colonos israelíes en el despojo de tierras palestinas en Cisjordania. En el primer caso, los sectores de derecha extrema piensan lograr su proyecto de creación de un Gran Israel que expanda las zonas ocupadas del estado colonial. En esa misma línea, el terrorismo israelí en Cisjordania permite dar el primer paso hacia una toma del control total de los territorios palestinos. Aunque la violencia de los colonos siempre ha sido una amenaza constante, en los últimos años se han agudizado los ataques de estos civiles a la población local, con apoyo de las IDF. Estas acciones cuentan con el apoyo legal e institucional del gobierno sionista, quienes ofrecen todas las herramientas necesarias al ejercito y a los colonos pra continuar con el exodo palestino.

El genocidio en Sudán: sionismo, colonialismo occidental y petrodolares

Otro genocidio que también ha sucedido en los últimos dos años es la violenta situación que viven los sudanes en la zona del Darfur. En 2019, el entonces presidente Omar Hasán Ahmad al-Bashir fue destituido del cargo en un golpe de estado que terminó con una junta militar a la cabeza del país la cual a su vez también sería disuelta en un golpe militar en 2021 liderada por el general Abd al-Fattah al-Burhan, actual líder del Consejo Soberano de Sudán. Uno de los colaboradores en el golpe de estado del 2021 fue el empresario y militar Mohammed Hamdan “Hamedti” Dagalo. Desde 2014, Hameti ha comandado las milicias paramilitares conocidas como las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), quienes han cometido numerosas atrocidades en el país, en especial en la región de Darfur en donde mantienen el poder. Tras el golpe de estado de 2021, Hamedti y al-Burhan se distanciaron por una disputa del poder y desde entonces las FAR se han convertido en una oposición armada y violenta en contra del gobierno sudanes.

En esta disputa por el control del país, las FAR han tomado control de la ciudad de al-Fashir, en el Darfur, desde finales del 2023 y al día de hoy cometen un genocidio en contra de personas pertenecientes a grupos etnicos no árabes. Los intereses de Hamedti en la región son claros: el Darfur es rico en minerales, en especial el oro que abunda en la zona. Esto es clave para comprender el conflicto mencionar que antes del golpe de estado en 2019 Hamedti ya era uno de los empresarios más poderosos del país. Su empresa, al-Yunaid, se especializa principalmente en la minería, también con inversiones en la industria del transporte, el hierro y el acero. Si bien su principal mina de oro se encuentra en el Darfur, lo cual hace necesario el control de la región para Hamedti, también el control de esta zona oriental permite el fácil acceso a países vecinos como Libia y Chad. Si bien las tensiones étnicas en Darfur son elementos importantes para el genocodio en al-Fashir, finalmente no son más que excusas para las razones económicas que motivan la presencia de las FAR en la región. Hamedti busca exterminar a la población de al-Fashir para poder llenarla de sus milicianos leales y asegurar sus industrias personales. 

Una de las principales fuentes de financiamiento de las FAR viene de parte de los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Este país no sólo se beneficia del oro que de manera ilícita obtiene por parte de al-Yunaid, sino que también tiene intereses estratégicos en la región. Al controlar Sudán, los EAU ganan posiciones estratégicas en la securitización del Mar Rojo que es fundamental en la circulación del capital mundial. En los últimos años, la seguridad en el Mar Rojo se ha visto comprometida por los Houthis quienes han levantado esfuerzos de boicot en contra del sionismo y sus aliados. Como parte de los acuerdos de Abraham, los EAU e Israel trabajan en conjunto para “pacificar la zona”, lo cual no es más que un eufemismo para referirse a las campañas militares que aseguran la dominación económica y política de Israel y sus aliados en el Mar Rojo y sus zonas aledañas. Por ello, Israel también provee de tecnología militar a las FAR que es el mismo armamento con el que masacra a los palestinos en Gaza y desposee muchos más en Cisjordania. 

Palestina y Sudán: el destino del proletario bajo el yugo del capital

Lo que casos como Palestina y Sudán muestran al proletario internacional es la voluntad del capital mundial por reproducirse a costa de la vida humana. El apoyo que las potencias occidentales y regionales ofrecen a Israel y Sudán a cambio del control económico y estratégico de los territorios ocupados tiene un nombre: imperialismo. Los genocidios de Gaza y al-Fashir son la consecuencia directa de garantizar ganancias en industrias como la ganadería, pero también avanzan el crecimiento de capitales como el militar y el armamentístico. Los pueblos de todo el mundo deben comprender la necesidad de una organización proletaria en contra del capital como la única forma de defensa y liberación. La lucha contra el capital no sólo conlleva una preservación de la vida propia, sino que reclama el apoyo activo hacia los pueblos que sufren de la explotación y el genocidio. Para ello, tenemos que desterrar al sionismo de nuestras tierras y oponernos a todo tipo de imperialismo, así como al financiamiento del mismo en todos lados.

Diego Hernández Galván

¡Muerte al imperialismo, viva la resistencia y la organización popular!

¡Por la solidaridad internacionalista del proletariado!

¡Liberación para Palestina, Sudán y todos los pueblos oprimidos del mundo!