El neoliberalismo tiene como principal acción la privatización de sectores públicos y la educación no ha sido la excepción. El acceso a una escuela pública y gratuita ha pasado a ser un sueño por las políticas que la convierten en mercancía antes que un derecho. A lo largo del país las universidades públicas perdieron su carácter de gratuidad, pasando a un esquema de pago de colegiatura o reinscripción para acceder a la universidad. Mediante esquemas como la UNESCO o la OCDE, el proyecto educativo se encamina en tecnificar la mano de obra de acuerdo a las exigencias del capital extranjero que se instala en territorio nacional, no a las necesidades populares.
Con los gobiernos de MORENA existe una relativa modificación: se han creado nuevas instituciones educativas a nivel medio superior y nivel superior, ampliando la matrícula universitaria de 4.7 millones en 2018 a 5.4 millones en 2024. La problemática para una transformación verdadera es la política económica de MORENA, su imposibilidad en definir estrategias programáticas en materia educativa. El plan nacional de desarrollo con perspectivas de reindustrialización son meramente la aceptación del nearshoring o relocalización de la industria estadounidense. La mano de obra calificada para el capital extranjero se mantendrá como una necesidad primordial en los modelos educativos.
Si bien el aumento de la matrícula universitaria mediante la creación de nuevas instituciones educativas es una política progresiva, esto no exime la incapacidad programática de recuperación de las universidades estatales y nacionales del país: no existe un planteamiento para la democratización de las universidades secuestradas por las cúpulas burocráticas, ni definir cuál es el modelo de universidad que queremos ni el proyecto histórico de las universidades para los retos en este siglo XXI.
Esta mala gestión presupuestal se ve reflejada en el abandono institucional y aumento de cuotas en las universidades autónomas estatales, siendo las de estados con mayor índice de marginación las de costo más alto.
El modelo de universidad que queremos: un planteamiento de la Juventud Revolucionaria
Desde la Juventud Revolucionaria del Grupo de Acción Revolucionaria luchamos en nuestros centros educativos por un modelo universitario alternativo. La perspectiva socialista nos plantea la necesidad de construir acciones que rompan con la lógica del capital. La Brigada Multidisciplinaria de Apoyo a las Comunidades de México es una propuesta que confronta directamente con el modelo universitario capitalista. En principio, defendemos que la financiación pública de nuestro sistema universitario se obtiene por el pago de impuestos de la clase trabajadora, mientras que la burguesía tanto nacional como extranjera buscan la aportación fiscal mínima. Esta situación contrasta con los planes educativos, que están dirigidos para la tecnificación de mano de obra especializada para el capital, relegando las necesidades más urgentes de la clase trabajadora.
América Latina y México somos el continente más desigual del mundo, con una burguesía sumamente enriquecida en contraste con millones de masas sumidas en la total miseria y abandono. Particularmente en México la zona de la montaña Alta de Guerrero es una de las partes más empobrecidas del país. En esta región actúa nuestra Brigada de Apoyo a las Comunidades; el planteamiento de trabajo es que las universidades investiguen y actúen de manera bidireccional con las propias comunidades, para buscar alternativas emergentes a las situaciones que necesitan las comunidades del país.
La Brigada como proyecto expone una de las contradicciones más profundas de las universidades públicas: Conformadas por las y los hijos de la clase trabajadora y campesina, pero formados para servirle a la clase dominante.
Entonces la Brigada se vuelve una consigna para exigir a las universidades un modelo educativo e institucional que ponga por el frente la retribución y apoyo a la sociedad y clase trabajadora y campesina los conocimientos que se adquieren en los centros educativos que ellas y ellos financiaron con sus impuestos. La crítica es directa: queremos estudiar para ayudar a nuestro pueblo, no a quienes lo oprimen.
Lamentablemente nuestras universidades son controladas por burocracias antidemocráticas, que utilizan los recursos económicos como botín para administrar dinero de forma discrecional. La Brigada nos plantea también la necesidad de una reforma universitaria nacional, que nos permita democratizar nuestros centros educativos y definir de manera amplia, entre docencia, estudiantado y trabajadores el modelo de universidad qué queremos.
Hacemos un llamado al estudiantado a sumarse a la Juventud Revolucionaria y a la Brigada Multidisciplinaria de Apoyo a las Comunidades de México. Nuestro planteamiento es por la democratización de las universidades, reformarlas mediante Congresos Universitarios Resolutivos y Democráticos, en donde, el conjunto de la comunidad universitaria decida el destino de nuestras escuelas. Y definir un modelo universitario con conciencia de clase, que busque crear alternativas para la realidad que vivimos las masas explotadas y oprimidas.



