Una nueva ofensiva del imperialismo en Asia: la guerra contra Irán

Tras meses de tensiones internacionales, Estados Unidos e Israel lanzaron el pasado 28 de febrero una ofensiva militar que se ha cobrado la vida de varios iraníes, entre ellos el Ayatollah Jomeiní. En respuesta, Irán ha atacado las bases militares de Estados Unidos en los países árabes de la Península Arábiga y también ha bombardeado puntos estratégicos en la ciudad de Tel Aviv. Los ataques de ambas partes han pasado por momentos de creciente tensión y también por momentos de tregua momentánea. Para comprender este nuevo ataque sistemático que pone en peligro el frágil estado de la economía mundial, será necesario entender la naturaleza de la guerra que se expande en Asia Sudoriental y analizar la derrota que enfrenta el imperialismo en la región. 

Las avanzadas del imperialismo

La guerra comenzó con una serie de bombardeos de Estados Unidos en Tehrán, la capital de Irán. Entre las primeras víctimas, se encontraban autoridades iraníes, como el entonces Ayatollah Alí Jameneí. Tras su muerte, fue elegido como nuevo Ayatollah su hijo Mojtaba Jameneí quien, junto al resto del gobierno de la República Islámica (RII), han seguido una política de bombardeos a las bases estadounidenses en la región además de objetivos militares en Israel. Por lo tanto, Irán atacó Irak, Bahréin, Qatar, Arabia Saudí, Omán y los Emiratos Árabes, con lo cual puso en alerta a los aliados del imperialismo yankee en la región. Por su parte, EU atacó múltiples puntos del país que se han cobrado la vida de miles de iraníes. Además, Estados Unidos ha destruido la infraestructura civil y energética iraní. El ataque del imperialismo a las refinerías de Irán no sólo pone en peligro la soberanía energética del país y con ello las vidas de la población, sino que también desestabiliza los mercados de petróleo en todo el mundo y provoca una gran crisis ambiental que tiene repercusiones a gran escala para la región y para el planeta entero. 

Por su parte, Israel reafirma su alianza con Estados Unidos en el proyecto imperial sobre el sureste asiático. No sólo ha llevado a cabo diferentes ataques a Irán, sino que utiliza la excusa de acabar con los aliados de éste en el Levante, Hezbollah, para invadir el sur de Líbano. El método de destrucción total con el que Israel ha arrasado con Gaza en los últimos dos años y medio lo exporta a Líbano: miles de personas han sido desplazadas del sur del país y se hace patente la destrucción de ciudades completas. Israel incluso ha establecido una zona de seguridad, como lo hizo con Gaza, cuyo propósito final es el de apoderarse de aproximadamente el 10% del territorio libanés. Este acto se encuentra en completo acuerdo con proyectos como el Gran Israel, que vería la expansión de este país hacia Siria, Jordania y el Sinaí egipcio; los políticos israelíes como Smotrich y Ben Gevir exigen al primer ministro Netanyahu la aplicación de este sueño colonial del sionismo. Incluso ahora, a pesar de que Irán ha pedido que se incluya a Líbano en los acuerdos de un alto al fuego, Israel sigue masacrando a los pobladores del sur, destruye sus comunidades y bombardea Beirut. Los políticos libaneses, que han sido fieles aliados de países como Francia y Estados Unidos, están dispuestos a doblegarse una vez más al sionismo y entregar sin condiciones la soberanía de su nación.

Correlación de fuerzas: entre la resistencia y los errores del imperialismo

Desde principios de año, Irán se vio envuelto en grandes movilizaciones populares. Las razones son múltiples: por un lado, el descontento genuino del pueblo iraní por las condiciones precarias de vida al interior del país resultó en protestas masivas a las cuales el gobierno iraní respondió con una represión masiva. Por otro lado, es ahora innegable la intromisión de elementos del Mossad, la agencia de inteligencia del exterior de Israel, en desestabilizar la nación desde dentro con ayuda de Estados Unidos. Tras el paso de varios meses, Estados Unidos toma dos excusas principales para comenzar un ataque a larga escala en Irán: el primero es liberar al pueblo iraní de un régimen injusto; la segunda excusa es que Irán está en camino de construir armas nucleares lo cual supondría un riesgo para todo el mundo. Al ver que su estrategia de cambio de régimen no funcionó, EU intenta ahogar al pueblo iraní como una forma de empujarlos a derrocar a su propio gobierno. Sin embargo, la población iraní que ve al imperialismo masacrar a su gente, cierra filas en torno a su estado y se manifiesta en contra de los ataques estadounidenses. 

Tras el continuo ataque estadounidense, Irán decide cerrar el estrecho de Ormuz y con ello detener el flujo de capital que de él depende. Para ponerlo en perspectiva, entre el 20% y el 30% del petróleo mundial que se transporta por mar pasa por este estrecho. Por ello, Ormuz ha sido uno de los pasajes más disputados entre el grupo de los BRICS y el imperialismo occidental. A pesar de su importancia a nivel global, el cierre del estrecho afecta principalmente a Estados Unidos y Europa, puesto que China y Rusia han invertido en la creación de rutas terrestres directas con Irán que les permiten mantener estabilidad en este tipo de crisis. La estrategia iraní es efectiva: el precio del petróleo ha subido en promedio un 2,5%, con lo cual se desencadena una crisis económica y energética en EU. Trump ha llamado a los países europeos para cerrar filas en torno a su política bélica, pero éstos se muestran cada vez menos conformes con los gastos de guerra que EU les impone. Incluso un país como España ha cerrado su espacio aéreo para los aviones estadounidenses. El imperialismo yankee apoya su muribundo cuerpo en el sionismo y en las monarquías reaccionarias árabes.

A estrangular a la burguesía en todos los rincones del planeta

Los sucesos de los últimos meses dejan en claro una vez más la hipocresía estadounidense al proclamarse como salvadores de la humanidad mientras bombardean a esos pueblos que pretenden liberar. Irán se ha convertido en una de las derrotas más vergonzosas del imperialismo yankee en los últimos años, pues la Guardia Revolucionaria de Irán se ha mantenido resiliente a los continuos ataques e incluso ha logrado poner en aprietos tanto al complejo militar de Estados Unidos como a su propia economía. Frente a la incapacidad del imperio por hacer efectiva su dominancia en el mundo, la terrible sombra de un ataque nuclear se mantiene en el horizonte de esta guerra, sobre todo tras las amenazas que ha lanzado Donald Trump en torno al posible uso de armas de destrucción masiva. En esta encrucijada, queda patente la necesidad de los pueblos del mundo por unirse en contra de toda opresión. Por el momento, las poblaciones que se encuentran de manera más directa bajo el reflector son dos: por un lado, el pueblo iraní que tras el ataque imperialista ha demostrado la capacidad que tiene por empujar un cambio democrático en su estado. Por otro lado, el pueblo estadounidense quienes deben combatir el fascismo que crece en Norteamérica y con ello decapitar al imperialismo yankee de una vez por todas.

Diego Hernández Galván

¡Muerte al imperialismo, viva la resistencia y la organización popular!

¡Por la solidaridad internacionalista del proletariado!

¡Liberación para Irán, Líbano, Palestina y todos los pueblos oprimidos del mundo!