Una serie de grabaciones filtradas recientemente por medios digitales ha revelado un escandaloso entramado entre los gobiernos reaccionarios de Honduras y Argentina, el imperialismo estadounidense y su aliado sionista, orientado a consolidar a Honduras como un país semicolonial subordinado a los intereses de Estados Unidos y a reforzar la hegemonía norteamericana en Latinoamérica frente a la competencia con China. Estas grabaciones implican principalmente al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (JOH), quien había permanecido preso en Estados Unidos hasta hace poco, pero fue liberado por órdenes de Trump para influir en las elecciones presidenciales hondureñas de 2025 y garantizar así la victoria del candidato reaccionario Nasry Asfura, alineado con los intereses del imperialismo. Los audios también revelan el papel preponderante de Israel tanto en la liberación de JOH como en los planes posteriores para convertir a Honduras en la semicolonia que Washington busca consolidar.
Blindar las elecciones
Las grabaciones muestran, entre otras cosas, el alto grado de colusión existente entre el Consejo Nacional Electoral —organismo encargado de administrar las elecciones en Honduras— y el Partido Nacional de Honduras (PNH), encabezado por JOH, con el objetivo de asegurar su dominio político e incluso preparar una futura reelección del propio JOH. Mediante mecanismos de lawfare y juicios políticos, se logró destituir a integrantes del Consejo y del Tribunal Electoral que se oponían a este proyecto, consolidando así la hegemonía reaccionaria dentro de estas instituciones.
Las elecciones presidenciales de 2025 ya habían sido denunciadas por múltiples irregularidades, incluida la intervención de Donald Trump, quien habría amenazado a la población hondureña para favorecer a Asfura. Con la eliminación de los pocos consejeros independientes restantes, el escenario podría agravarse aún más, recordando lo ocurrido en las elecciones de 2017, cuando JOH intentó reelegirse mediante un fraude electoral que desató protestas masivas y una rebelión de alcance nacional. Cabe recordar que la reelección presidencial estaba prohibida hasta que JOH impulsó su legalización; sin embargo, cuando Manuel Zelaya intentó hacer lo mismo desde la perspectiva progresista, enfrentó un golpe de Estado en 2009 respaldado por Estados Unidos, inaugurando un periodo de violencia. JOH, en cambio, contó con el respaldo pleno de las élites económicas y políticas.
Consolidación imperialista
Las grabaciones también abordan la recuperación y expansión de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDEs), un proyecto destinado a ceder soberanía territorial al capital internacional para explotar recursos y mano de obra sin prácticamente ninguna regulación. Estos territorios quedarían gobernados por corporaciones privadas, capaces de imponer sus propias leyes sin participación democrática de la población. Las ZEDEs representan concesiones extraordinarias al gran capital y habían sido prohibidas durante el gobierno anterior debido a la presión popular; sin embargo, ahora se pretende restablecerlas.
Asimismo, se menciona la ampliación de bases militares estadounidenses y la intención de replicar el modelo de Nayib Bukele en El Salvador mediante la construcción de una megacárcel destinada a encarcelar masivamente a sectores de la población, sean culpables o no, y de servir como mecanismo de represión contra opositores políticos. Otro proyecto de interés para el imperialismo sería la firma de un nuevo tratado comercial y el uso del territorio hondureño para desarrollar proyectos de inteligencia artificial impulsados por la empresa estadounidense General Electric.
En las grabaciones, JOH expresa con claridad la necesidad de recurrir a la violencia para alcanzar estos objetivos y profundizar la subordinación del país a Estados Unidos, como parte del acuerdo político derivado del perdón otorgado por Donald Trump. También se destaca la intención de movilizar a las iglesias evangélicas para impulsar este proyecto político, reconociendo que la expansión histórica del evangelicalismo en América Latina fue promovida por Estados Unidos para debilitar corrientes progresistas del catolicismo, como la teología de la liberación. Hoy esa red de influencia sirve para difundir valores reaccionarios y políticas alineadas con el imperialismo.
Medio golpista
Uno de los aspectos más reveladores de los audios es que los planes no se limitan a consolidar el dominio del capital y del imperialismo sobre Honduras, sino que buscan utilizar al país como plataforma para atacar a otros gobiernos latinoamericanos que mantienen cierto grado de independencia frente a Washington. Con ese propósito, JOH plantea la creación de un medio digital de desinformación, con sede en Estados Unidos y respaldado por su gobierno, destinado a atacar a las administraciones de Claudia Sheinbaum en México y Gustavo Petro en Colombia. Este proyecto sería financiado inicialmente mediante recursos aportados por el gobierno de Javier Milei y fondos públicos hondureños.
Conclusiones
Las grabaciones revelan parte de la estrategia que Estados Unidos, bajo el gobierno de Donald Trump, pretende desarrollar en América Latina para consolidar su dominio regional y utilizar los recursos del continente en la disputa geopolítica contra China. También evidencian las limitaciones del progresismo latinoamericano y las contradicciones del discurso estadounidense sobre la “guerra contra el narcotráfico”.
El enorme descontento social provocado por la reelección fraudulenta de JOH fue capitalizado por Xiomara Castro en las elecciones de 2021, mediante un discurso antineoliberal y promesas de transformación. Sin embargo, como ha ocurrido en otros países de la región, su gobierno no rompió con los límites estructurales del capitalismo, abriendo así el camino para el retorno de la derecha con Nasry Asfura en 2025.
Por otro lado, resulta profundamente contradictorio que Estados Unidos solicitara la extradición de JOH en 2022 y que este fuera condenado en 2024 por narcotráfico y recepción de sobornos millonarios del crimen organizado, mientras que Trump, en su segundo mandato, intensificaba su retórica contra los supuestos cárteles de la droga, al mismo tiempo liberó a quien supuestamente había encabezado redes de narcotráfico desde la presidencia hondureña. Todo ello evidencia que el combate al narcotráfico no constituye una prioridad real para Estados Unidos, sino más bien una excusa para profundizar su injerencia política y militar en otros países.
Con JOH operando nuevamente tras el gobierno hondureño, Trump fortalece la hegemonía estadounidense en la región. Sin embargo, el pueblo hondureño no ha dejado de resistir y continuará luchando, como lo ha hecho durante años.



